Krauze vs. PRI (y Salinas)

Aquí les comparto este interesante articulo que me llego.

Enrique Krauze es, sin duda, una de las mentes más lúcidas y respetadas del pensamiento nacional. Por eso es para reflexionar su advertencia de que sería una tragedia política que el PRI regresara a la Presidencia en 2012. “Sobre todo si no se deslinda de Carlos Salinas de Gortari” (Excélsior 31-X-2011).

“Preocupado estoy por el sueño de la restauración del PRI, la posibilidad de la vuelta del carro completo, es decir, de la hegemonía política”, alertaKrauze.

¿Qué hay detrás de las palabras del alumno eminente de Octavio Paz?

Nada menos que una profunda preocupación que comparten millones de mexicanos: un posible triunfo del PRI en las próximas elecciones presidenciales. Y no les falta razón. ¿Por qué?

Por una serie de calamidades que el priato representa todavía. No nos equivoquemos: no hay viejo ni nuevo PRI. Hay uno y es el mismo de siempre. No cambia. Ni cambiará.

Es el PRI de las crisis financieras. De las matanzas estudiantiles. De los fraudes electorales. De los asesinatos políticos —hasta entre ellos—. De la censura feroz. De los caciques. Del cinismo.

Por eso Krauze coincide —en la entrevista que me concedió para Grupo Imagen Multimedia— con el admirado Mario Vargas Llosa: sería una tragedia para México que el PRI volviera a Los Pinos.

¿Y Carlos Salinas? “No tiene calidad moral ni intelectual”, señalaKrauze, lapidaria la frase. Tiene razón: Salinas —el ex presidente aborrecido— encarna a la presidencia imperial, a la corrupción política, a la debacle financiera cuando, por su irresponsabilidad, alrededor de un millón de mexicanos perdió empresas, negocios, casas, autos, bienes. La simple presencia de Salinas de Gortari es un agravio para el país.

¿Qué propone Krauze? “La salida para México debería estar en una izquierda democrática tipo Lula”, plantea. Pero hay un problema: no tenemos a un Lula mexicano.

López Obrador —por lo que ha hecho y dicho hasta ahora— dista mucho de ser considerado un Lula mexicano. Mientras el brasileño abrió con éxito Petrobras —sin hacer caso de la demagogia amenazante de que se viola la soberanía—, el mexicano mantiene una postura contraria. “De Pemex me encargo yo”, ha dicho AMLO.

Marcelo Ebrard tampoco es parecido a Lula. Ni de lejos. Compararlos es una blasfemia: Lula creció políticamente al amparo de la lucha sindical metalúrgica en Brasil. Ebrard, paralelo a la dictadura política priista. Mientras Lula luchaba contra la injusticia social en su país,Marcelo operaba el fraude electoral salinista de 1988. Lula tiene entraña demócrata. Ebrard es de corazón y formación priista. Lula es demócrata de izquierda. Ebrard es falso izquierdista.

No. Hoy por hoy no tenemos un Lula.

Lo más cercano es Juan Ramón de la Fuente, precursor de una socialdemocracia que tanta falta le hace a México. Y no es cuestión de ideologías o simpatías: en los últimos ocho años, cerca de 40 millones de brasileños salieron de la pobreza y pasaron a la clase media. Y sólo en el primer semestre de 2011, la presidenta Dilma Rousseff ha logrado generar un millón y medio de empleos.

¿Verdad que sí se puede?

Por eso es necesaria la socialdemocracia.

Y por eso la preocupación de mentes lúcidas como las de Krauze,Vargas Llosa y millones más que ven con preocupación el posible retorno del PRI.

Revisemos la historia. Y no la repitamos.

Complementará N.L. Peritaje del Royale

“El peritaje ya fue elaborado, como se dijo en su momento, por PGR, afortunadamente ya se dio vista de este peritaje a la Procuraduría local desde el fin de semana, ya se ha estado interviniendo, y como habíamos dicho, teníamos que tener el conocimiento de si esto era concluyente o no de los trabajos que realizó PGR.”

La misma receta de siempre, darle largas y largas y largas hasta que a los estúpidos Mexicanos se les olvide. Y luego, como si nada, el gobierno a seguir robando. Ya estoy harto de esto.

 

Los Mayas Tenian Razon

Me llego este interesante texto hacer del diagnostico y pronostico de la economía mundial. Se los comparto. Por cierto, cuando leí el pedazo correspondiente a Grecia, se me hizo leer la situación de México.

Los mayas tenían razón – August 25, 2011

Si uno abre el diario en estos días, pudiera parecer que la sabiduría de los mayas previó que nos acercaríamos irremediablemente a un 2012 apocalíptico. Simultáneamente, hay protestas en Inglaterra, Israel, España, Grecia y China. Los mercados financieros se desploman, se cuestiona la capacidad de pago de los países más ricos, y los líderes timoratos y las crisis en los sistemas políticos de los países industrializados invitan a la duda sobre las bondades de la democracia. Uno puede sucumbir ante el peso de la atroz evidencia y llegar a conclusiones simplistas: es el complot mundial de las potencias de occidente o de perversos poderes fácticos, es culpa de la migración, del surgimiento de extremistas (ya sean musulmanes, judíos, mormones, o de cualquier otro credo), o el resultado de la “nefasta” globalización que “nunca debió haber sido”.

O, en forma más sensata, puede verse simplemente como la manifestación de una serie de desbalances mundiales que se han formado poco a poco por décadas, y se han hecho gradualmente presentes ante la lenta incorporación de realidades inevitables y quizá, incluso, deseables: el envejecimiento de la población debido a una mayor esperanza de vida, resultado de mayor prosperidad y del avance de la ciencia (medicina, genética, etcétera); el creciente peso de países jóvenes y poblados -México, Brasil, Turquía, Vietnam, Irán, Indonesia- en la economía mundial; el impacto de la tecnología en la productividad, que ha llevado a la polarización del ingreso en países capaces de desarrollar propiedad intelectual; y el vertiginoso efecto de medios sociales de comunicación -Facebook, Twitter-, de medios de comunicación ideologizados (Murdoch y compañía, por ejemplo) que a su vez contribuyen a polarizar opiniones debido a que hoy la gente puede elegir qué lee y qué escucha teniendo miles de opciones al alcance de su televisor o teléfono inteligente, y de herramientas como Skype que, en un instante, han reducido distancias y creado comunidades globales con un alcance a la vez esperanzador y escalofriante.

Estoy convencido de que la humanidad enfrenta retos nuevos que vamos comprendiendo mucho más lentamente de lo que debiéramos; retos que exigen seriedad en el análisis, creatividad en las soluciones y responsabilidad en el liderazgo. Pero enfrentamos los retos del siglo XXI con sistemas políticos del siglo pasado y viviendo en sociedades en las que gobernantes, empresarios, sindicatos o ejércitos parecen más preocupados por preservar el status quo que por mutar hacia nuevas realidades que sean a largo plazo sostenibles.

Las protestas que ocurren en los cinco continentes tienen en común que son manifestaciones que cuestionan la legitimidad de sus respectivos estados. En Túnez y Egipto, éstas provocaron cambios en el poder y amenazan con hacerlo también en Irán y Siria. En Israel, se protesta contra la corrupción de la clase política, el incremento en el costo de la vida, y se intuye el trance que se avecina ante la incertidumbre por los cambios de gobierno en países vecinos -Egipto y Siria- y por el ataque a la legitimidad de la inamovible postura israelí ante un estado palestino potencialmente sancionado por la ONU.

En Europa coexisten dos narrativas. En una, Alemania se benefició con la construcción de un mercado europeo que les compra todo, de un euro débil que no refleja la fortaleza industrial alemana sino la fragilidad de la periferia europea (¿de qué nivel serían las exportaciones alemanas si se hicieran en términos de lo que sería un fortísimo marco alemán en este entorno?), y del Banco Central Europeo que se atreve, por ejemplo, a incrementar tasas de interés para contener la presión inflacionaria alemana (dado que su economía creció más de 5% en el primer trimestre de este año), a pesar de que al hacerlo cavan un hoyo cada vez más profundo del cual los países de la periferia europea difícilmente saldrán.

La narrativa alemana, por otro lado, se ve a sí misma como una sociedad que apenas empieza a superar la asimilación de Alemania Oriental, y que logró difíciles negociaciones sindicales para reducir beneficios sociales que excedían a las posibilidades del estado, que en plena crisis mantuvieron empleada -con ayuda del gobierno- a la mano de obra más capacitada para evitar que ésta desertara a otras latitudes, que permitió la salida estratégica de partes de la producción industrial a países más baratos como Hungría para ganar competitividad en el mercado internacional (y estar cerca de convertirse en la segunda potencia exportadora del mundo), y que estuvo dispuesta a incrementar la edad de retiro a 67 años para disminuir la presión del sistema de retiro sobre las finanzas públicas.

En esa lógica, rescatar a Grecia, por ejemplo, les parece injusto. En ese país, los trabajadores en las 600 profesiones calificadas como “de riesgo” se retiran a los 55 años (50 las mujeres), y en esta categoría entran “arduos” oficios como peluquero, mesero o locutor. Las finanzas del estado son desastrosas debido a que la corrupción es flagrante y aceptada, todos los griegos evaden al fisco, y las empresas estatales pagan sueldos extraordinarios. El sistema ferroviario, por ejemplo, tiene ingresos anuales por 100 millones de euros, pero paga 400 millones de euros de salarios (65,000 euros en promedio por empleado), y tiene otros gastos que ascienden a 300 millones más. Stefanos Manos, empresario griego que entró a la política y asumió el cargo de ministro de finanzas, decía que sería más barato pagarle el taxi a todos los pasajeros del sistema de trenes. El sistema de educación pública griego es quizá el peor de Europa, pero emplea a cuatro veces más maestros por alumno que Finlandia, que tiene el que muestra los mejores resultados. Los empleados públicos ganan, en promedio, tres veces más que un trabajador en una empresa privada. Desde al perspectiva alemana (y quizá desde muchas otras), Grecia no tiene remedio. Por más que estén en la eurozona, jamás se comportarán como alemanes.

En Estados Unidos, se cuestiona la legitimidad del estado desde dos polos opuestos. La postura liberal cree que los compromisos adquiridos por el estado en materia del programa de Medicare (servicios de salud para gente de edad avanzada), Medicaid (servicios de salud para gente sin recursos), pensiones del seguro social y pensiones para veteranos del ejército, entre otros programas, son irrenunciables y no admiten modificación alguna. Si el pago de éstos implica un mayor cobro de impuestos, simplemente habría que incrementar la carga fiscal para el 2% de la población que concentra más de 80% del ingreso.

El ala más conservadora de la sociedad cree que la carga fiscal actual es ya excesiva y que cualquier incremento simplemente se traducirá en un estado con mayores dimensiones, más invasivo, y que atente más contra los derechos de los individuos. En un esfuerzo por contener, prematuramente, el tamaño del estado, le imponen a un gobierno que es más que capaz de financiarse a costos ínfimos una receta absurda (a partir de la lógica analfabeta del “partido del té”). Cuando los mercados no mostraban preocupación alguna por el endeudamiento estadounidense a corto plazo (necesario ante el colapso del consumo y de la inversión privada), pero sí se manifestaban deseosos de ver cómo el equipo económico articulaba medidas lógicas de largo plazo para regresar al orden fiscal, deciden dar lo opuesto: austeridad de corto plazo y confusión total sobre cómo afrontar los problemas eventuales. Como si a un enfermo de cáncer que recibe una quimioterapia se quisiera aprovechar para, de una vez, ponerlo a dieta. El hacerlo atenta contra la efectividad de la terapia de emergencia.

Ambos polos comparten un escepticismo total sobre el reciente rescate bancario posterior a la crisis de 2008, opinando que los banqueros y financieros son esencialmente deshonestos y que están coludidos con el sistema político. Desde el punto de vista liberal, esa complicidad se extiende al “complejo industrial militar” (término acuñado por Eisenhower); y desde el ángulo conservador, incluye a los sindicatos de trabajadores estatales, al de maestros y a otras organizaciones sindicales que se han vuelto el principal contribuyente a campañas políticas (donando siempre al partido demócrata) urdiendo un círculo vicioso en el que el gobierno de Obama contribuye a forzar la sindicalización (prohibiendo el voto secreto a nivel gremial, por ejemplo), lo cual genera jugosas cuotas sindicales obligatorias que se reciclan a campañas electorales de políticos que apoyarán los intereses del gremio, lo cual ha llevado a que el sistema de educación pública estadounidense esté en caída libre, ante la creciente influencia del poderoso sindicato de maestros que ha llevado a que la educación pública estadounidense parezca cada vez más…griega.

Algo que tienen en común las protestas europeas y que amenaza con convertirse la realidad estadounidense es que en el viejo continente protestan jóvenes que exigen lo que los políticos les han dicho es su derecho a “altos estándares de consumo, independientemente de sus esfuerzos individuales” (como dijo Peggy Noonan, columnista del Wall Street Journal), y no sólo reclaman jóvenes de veinte años -en Francia, por ejemplo- porque se propone aumentar una edad de retiro que les afectará dentro de cuarenta años, sino que también saquean -en Inglaterra, por ejemplo- las tiendas de electrónica o de deportes porque es injusto que no tengan un iPad o los últimos modelos de calzado deportivo. Los políticos -ya sea Chávez, Kirschner , Obama o Sarkozy- han utilizado los recursos del estado para nutrir a su clientela, y de repente se dan cuenta de que en un entorno de menor crecimiento económico, los estados (que han asumido la deuda de instituciones financieras o de familias en quiebra) no tendrán con qué cumplir sus promesas, ante la realidad de una sociedad que envejece y una población que crece poco o incluso decrece. Increíblemente, a pesar del colapso del estado benefactor europeo, algunos políticos en el nuevo mundo siguen viendo a éste como paradigma.

El sistema chino, mientras tanto, intenta escapar de la camisa de fuerza de un modelo exportador basado en tener una moneda artificialmente barata que les permitía generar empleos -de hambre, pero masivos- pero que tenía el indeseable efecto de llevarles a acumular millones de millones de dólares en reservas. Esa condición que algunos ven con envidia es todo menos deseable. Como todo banco, el Banco Popular Chino (el banco central) tiene activos y pasivos. Su activo está en bonos denominados en dólares (moneda que se devalúa), recibiendo ingresos ínfimos por las tasas de interés cercanas a cero en dólares, y su pasivo está en renminbi (que se revalúa) y pagan tasas crecientes ante la presión inflacionaria que va en aumento. La pérdida entre la tasa activa y pasiva crece exponencialmente, y en forma descarada se atreven a sermonear sobre la política monetaria estadounidense. ¿Lo hacen para enviar el reflector lejos de casa, o son tan arrogantes e ignorantes que creen su propia retórica?

Conforme la demanda estadounidense y europea caen, como resultado de la ausencia de crecimiento y el alto desempleo en sus economías, el modelo exportador chino deja de hacer sentido, y el sistema autocrático intenta migrar en forma desesperada hacia un modelo que fomente el desarrollo de un mercado interno. Al hacerlo, sin embargo, pierden competitividad internacional ante la necesidad de aumentar salarios e incrementar el poder adquisitivo de su moneda. Como cuando uno va en un automóvil: para cambiar de dirección, primero hay que meter el freno. La economía china se desacelera en un momento delicado y prueba, sin lugar a duda, que lejos de ser la locomotora de la economía mundial, es el cabús que para moverse requiere de la inercia estadounidense y europea.

China puede convertirse en el gran catalizador de la crisis de 2012. Ante la desesperación por generar empleos y crecimiento, han fomentado colosal oferta de crédito proveniente de bancos estatales para financiar la construcción de edificios que se mantienen vacíos, puentes que van de donde no se requieren a donde no se necesitan, y fábricas que producen lo que nadie compra. Cuando menos, la mitad de la economía china (aún con los estimados más conservadores), se genera invirtiendo en activos fijos (edificios vacíos, fábricas ociosas, infraestructura innecesaria). Lo que todos desean ignorar es que será imposible que obras ociosas generen recursos para pagar créditos colosales. Como dijo Ken Rogoff, profesor de Harvard y ex jefe de economía del Fondo Monetario Internacional, eventualmente el problema chino será, sobre todo, bancario. Si una crisis como la de 2008 se generó a partir de malas decisiones de crédito hechas en base a criterios razonablemente objetivos, ¿de qué tamaño puede ser una que esté provocada por crédito dado a partir de decisiones políticas y corrupción endémica?

Mientras tanto, países “emergentes” como Brasil o Chile que en medio de la recesión de los países industrializados se beneficiaron de proveer a China con materias primas para construir su manada de elefantes blancos, empiezan a tener una idea de lo que pasará una vez que la demanda global se ajuste a niveles de crecimiento internacional que reflejen la realidad de un mundo que tiene que desendeudarse, que será presa de mayor proteccionismo y que tendrá la presión de mayor regulación. Pero, particularmente en el caso brasileño, el despertar puede ser violento cuando el mundo se de cuenta de que el modelo económico de Lula y Dilma dista mucho de ser el ideal que la la inocente retórica de los “BRIC’s” (Brasil, Rusia, la India y China, como el potencial motor del futuro de la economía mundial) pretende. La izquierda brasileña en el poder ha hecho aún más rígida a una de las economías más burocráticas del continente, agravando la situación laboral, al indizar salarios en forma suicida, por ejemplo.

La crisis que se empieza a hacer evidente en 2011 es la misma que se manifestó en 2008. La única diferencia es que este automóvil ya no trae llanta de refacción. Los bancos centrales de los países industrializados siguen inyectando liquidez a manos llenas en los sistemas económicos, en un esfuerzo que sería análogo a inflar una llanta que tiene un hoyo y somos incapaces de parchar. Durará distancias cada vez menos largas, y requerirá cada vez de más presión neumática, pero eventualmente el automóvil igual se detendrá.

Una vez que se acabe el arsenal de medidas paliativas de corto plazo, los gobiernos del mundo no tendrán alternativa más que tomar complejas decisiones de largo plazo que reflejen la nueva realidad. Por ahora, estarán ocupados imprimiendo dinero, comprando bonos que no valen nada con dinero del fisco, prohibiendo operaciones en corto y proponiendo crear sus propias calificadoras de riesgo que reciten lo que quieren escuchar. Eventualmente, se darán cuenta de cuánto tiempo y cuántos recursos desperdiciaron en una necia resistencia a resolver problemas estructurales con soluciones que también lo sean.

La población ha envejecido y las promesas hechas por el estado son utópicas pues los niveles de impuestos que se requerirían en países como España o Italia que tienen pirámides poblacionales invertidas provocarían una parálisis de la economía o una deserción masiva de los jóvenes. Aun en el caso estadounidense, los programas de salud pública se volveran una garantía de quiebra del estado, a no ser que sean profundamente revisados.

El desempleo en Estados Unidos es estructural debido a que la ventaja competitiva de este país proviene de su capacidad para crear propiedad intelectual. Un muchacho casi adolescente es capaz de inventar Facebook, empresa valorada en alrededor de cien mil millones de dólares y que ha cambiado los hábitos sociales de casi todos los jóvenes del mundo, pero que emplea a un número mínimo de personas. Los dueños de la empresa son multimillonarios, pero resulta inocente y dogmático pensar que la solución para el resto de la sociedad está en una política fiscal “Robin Hood” que simplemente le quite a los ricos para darle a los pobres. En un código fiscal lleno de huecos, la planeación fiscal del millonario le permitirá siempre pagar tasas efectivas mucho menores que las que simplemente paga un ejecutivo asalariado, porque el primero es capaz de hacer planeación fiscal agresiva y eficiente.

En términos reales, la mediana de ingreso de los trabajadores estadounidenses lleva cuarenta años reduciéndose. En los setenta compensaron esa condición al incorporar a las mujeres a la fuerza laboral, logrando dos ingresos por familia, y a partir de los ochenta compensaron endeudándose, utilizando su casa -cuyo valor de mercado creció por décadas- como colateral. Esa alza se ha revertido, y las familias se encuentran hoy con jefes de familia más viejos y con dos veces más deuda, relativa a su patrimonio, de lo que tenían en 1980. Su endeudamiento sigue creciendo, y el valor de su inmueble sigue bajando. El consumo estadounidense seguirá deprimido, conforme se acerca la edad de retiro para los 78 millones de estadounidenses que nacieron entre 1946 y 1964 (los “baby boomers”). El problema para el resto del mundo es que el consumidor estadounidense es alrededor de 17% de la economía mundial, y cuando se queda en casa todos sufren.

La única solución sensata para Estados Unidos en la creciente oferta de bienes no comerciables (aquellos que no se pueden transportar, como servicios turísticos, por ejemplo), y la formación de una nueva industria manufacturera. La primera opción requerirá de un radical cambio de actitud al ofrecer visas a turistas y dar la bienvenida a visitantes en las fronteras, sin hacerlos sentir como potenciales terroristas. La segunda, se resuelve con una mucho mayor integración productiva con México para beneficiarse de la oferta de trabajo de un país con 113 millones de habitantes, que está en su punto demográfico óptimo, al tener el mayor número de habitantes en edad laboral que ha tenido o que tendrá. Eso permitiría una integración vertical en la producción de bienes que aprovecharían mano de obra más barata que la estadounidense, pero que se combinarían con su capacidad tecnológica, de financiamiento y mano de obra más calificada.

Alemania tiene que decidir, de una vez por todas, si va a rescatar a Grecia, Portugal e Irlanda en un esfuerzo por evitar que la crisis se contagie a Italia y España; o si prefiere rescatar a los bancos alemanes que se colapsarían por el enorme peso del crédito que han dado a los países de la periferia. Eventualmente, la única forma de tener una eurozona viable será desarrollando una unión fiscal que complemente a la unión monetaria: presupuestos centralizados para todos los países miembros, y recolección de impuestos uniforme. Además, Alemania tendría que acabar ofreciendo garantías para la deuda de la periferia en el mercado, para bajar el costo de ésta y hacer factible su pago. Si eso no es posible, veremos una eurozona con menos y más homogéneos miembros, después de un episodio de crisis bancaria europea que haría a la de 2008 verse como el simple preámbulo a algo más serio; los mayas, nuevamente.

China tiene que hacer una transición democrática, tiene que reducir la endémica corrupción, y tiene que darse cuenta de que no es posible crecer al ritmo que lo hacía, pues eso crea todo tipo de vicios y distorsiones que a largo plazo son explosivos. Pero, dado que es algo que difícilmente lograrán, el resto del mundo tiene que ir tomando provisiones ante la inminente implosión económica del gigante asiático.

Los mercados simplemente están reaccionando a una realidad que se está haciendo más claramente patente. La economía estadounidense creció 0.4% en el primer trimestre del año y la francesa no creció en lo absoluto. La economía alemana empieza a desacelerarse, dado que la demanda china de productos alemanes se contrae. La bolsa brasileña ha perdido 30% de su valor en los últimos cuatro meses. La aversión al riesgo ha vuelto.

Conforma la baja en las bolsas borró casi cuatro millones de millones de dólares de patrimonio mundial en la primera semana de agosto, la esperanza de que el consumo se recupere parece mucho más lejana. ¿Será esta segunda fase de la crisis igual que la de 2008? Difícilmente. Aquella nos pilló desprevenidos. En ésta, al menos los bancos estadounidenses parecen un poco mejor capitalizados, aunque aún tienen que hacerle frente a millones de embargos inmobiliarios en todo el país, y consecuentemente a mercados de propiedades que están lejos de recuperarse. Las empresas estadounidenses están sentadas en alrededor de dos millones de millones de dólares de liquidez, y eso es una buena noticia. No invertirán mientras no se recupere la demanda, pero tendrán gran capacidad para disminuir su endeudamiento, recomprar sus acciones, o dar dividendos, conforme crean prudente. Tener un sector privado razonablemente sano puede volverse el gran catalizador que permita eventualmente salir de este largo y obscuro túnel.

Conforme las economías no crecen, el endeudamiento de los gobiernos se vuelve más gravoso. Cuando se mide la deuda, se hace una razón de deuda total a tamaño de la economía. No es lo mismo que deba un millón de pesos Carlos Slim, a que los deba el bolero de la esquina. En un país como Grecia, el numerador de esa razón (deuda/PIB) crece conforme reciben nuevos créditos y el denominador decrece conforme la economía se encoge. El resultado es que están cada vez más endeudados y se vuelve progresivamente menos probable que puedan pagar lo que deben.

Paulatinamente, crece la preocupación sobre la sostenibilidad del endeudamiento, incluso, de países industrializados. La capacidad de pago es directamente proporcional al crecimiento de la economía, e inversamente proporcional a su costo. Un país como Estados Unidos, por ejemplo, sigue teniendo una deuda absolutamente sostenible pues su economía genera un crecimiento nominal de entre cuatro y cinco por ciento (dos y medio por ciento de inflación, más el crecimiento real), pero pueden emitir un bono a diez años a una tasa cercana a 2% (inferior, incluso, a su inflación). Japón, igualmente, muestra dos veces más endeudamiento que EU, pero lo cubre a tasas cercanas a cero por la gran demanda que proviene de la senil sociedad local. Grecia, por otro lado, requeriría de tasas de más de 20%, y su economía presenta una tasa nominal de crecimiento negativa, es decir, su deuda no es ni remotamente sostenible. Pero conforme el costo de la deuda italiana y española excede costos de cinco o seis por ciento, la sostenibilidad de su deuda también se pone en duda. Y si bien rescatar a Grecia, Portugal o Irlanda está perfectamente dentro de las posibilidades de Alemania o Francia, el mercado italiano de deuda es el tercero más grande del mundo (superado sólo por Estados Unidos y Japón), y un rescate sería imposible.

Conforme la deuda italiana o española dan muestras de “insostenibilidad”, comienza la preocupación sobre los bancos que la tienen en forma abundante en sus libros. Recientemente, surgieron dudas sobre la solidez de los bancos franceses, agravada por una potencial degradación de la calificación de la deuda soberana gala. Ciertamente, si la deuda estadounidense no es AAA, la francesa o la inglesa lo son mucho menos, y la de por sí vapuleada credibilidad de Standard & Poor’s como empresa calificadora dependerá de que sean congruentes. Una menor calificación implica un costo de financiamiento más alto, y por ende un efecto negativo en la mentada “sostenibilidad”.

¿Y las bolsas por qué caen? Por una mezcla de aversión al riesgo entre inversionistas institucionales e individuales, dado el complejo entorno, y la inclusión de pronósticos de crecimiento más conservadores, lo cual afecta a la valuación presente de las empresas (y, consecuentemente, de sus acciones), pues tendrán menor capacidad de generar utilidades en el futuro a la vista. Los inversionistas globales han sacado más de 50 mil millones de dólares de fondos que invierten en acciones, para estacionarlos en fondos conservadores de renta fija, a pesar de que obtienen ganancias cercanas a cero al hacerlo. Esta salida supera a la ocurrida después de la crisis de Lehman en 2008.

Adicionalmente, ha surgido enorme escepticismo sobre la capacidad de los gobiernos de tomar las decisiones difíciles. La reciente crisis por el alza en el techo de endeudamiento soberano estadounidense fue todo menos inesperada, pero las pésimas soluciones adoptadas ni siquiera satisficieron las expectativas más modestas.

En mi opinión, la crisis que se avecina es indispensable pues sólo el miedo que ésta provocará puede forzar a la adopción de soluciones serias. En el caso de Europa, parece infinitamente más complejo el acuerdo necesario entre partes con intereses contrapuestos. En Estados Unidos, empezamos a ver breves asomos de cordura en comisiones legislativas como la Bowles-Simpson que propusieron medidas sensatas, pero carecieron del apoyo del poco decisivo presidente Obama. A pesar de los pesares, la economía de Estados Unidos sigue siendo “la camisa más limpia en el cesto de la ropa sucia”, como la llamó el apocalíptico economista de la Universidad de Nueva York Nouriel Roubini. Pueden monetizar su deuda (imprimiendo dólares), tienen un déficit fiscal que es menos grave de lo que parece (pues en parte se deterioró por el desplome de la recaudación como resultado de la recesión), tienen una situación demográfica mucho mejor que la de Europa, Japón, o incluso que la de China; y el crecimiento potencial de su economía es de entre 2.5% y 3%, mientras que el de la europea es de 1.5% a 2% y el de la japonesa aún menor.

Al final, requeriremos de una economía estadounidense en la que los políticos tomen su papel en serio. Las soluciones no son difíciles. Hay que rehacer el código fiscal bajando tasas de interés y eliminando deducciones (quizá incluyendo un IVA nacional), hay que modificar Medicare y Medicaid haciéndolos programas que se enfoquen en quienes más los necesitan, al igual que las pensiones del Seguro Social, a las que además hay que ayudar extendiendo la edad de retiro. Ésta se estableció en 65 años cuando la esperanza de vida era de 63, y hoy es de 78 años. La voluntad política necesaria para tomar ese camino no es trivial, pero la situación crítica puede ayudar a un político que tenga las agallas.

Mientras tanto, los mercados se seguirán ajustando a una realidad menos luminosa, pero que puede ser el preámbulo para un nuevo paradigma digno de los alcances de la humanidad del siglo XXI.

Jorge Suárez Vélez

Agosto 13, 2011

Carta Publica al Presidente de la Republica Mexicana

Sr. presidente,

A continuación publico una carta que relata lo vivido por uno de los sobrevivientes del atentado terrorista perpetrado contra las instalaciones del casino Royale. Dicha carta detalla de viva voz del sobreviviente, lo ocurrido en el interior del casino al momento del acto terrorista.

Habíamos llegado mi esposo y como a las 3 de la tarde, nos encontrábamos en el primer piso del casino cuando entraron 5 o 6 hombres armados gritando que nos tiráramos al piso porque nos iban a matar a todos, uno de ellos empezó a disparar su arma larga, después los otros tipos lo hicieron al tiempo que gritaban insultos, disparaban a las maquinas y a las personas, en ese momento empezaron a gritar las personas que corriéramos a la planta alta, lo hicimos pero otro grupo de personas corría desesperadamente a los baños, uno de los empleados del casino nos guiaba desesperadamente a la planta alta, muchas de las personas se caían y eran pisadas por la estampida de personas todos estábamos con crisis de histeria y desesperación por salvar nuestras vidas, al subir a la planta alta muchas de las personas no lograron subir porque eran personas de la tercera edad, había dos mujeres embarazadas a las que ayudamos a subir, en el transcurso de la subida se escucharon detonaciones de granadas y seguidas a eso empezó a subir el humo negro que nos impedía ver nada, los gritos eran ensordecedores, llegamos a la puerta de emergencia y estaba cerrada, el empleado nos guio por otra salida, de todas las personas que buscábamos desesperadas la salida, no todas lo logramos, cuando salimos me di cuenta de la magnitud de esa masacre. Vi a muchas personas muertas, no lo podre olvidar, sobre todo los rostros de las personas que iban con nosotros en la huida y se quedaron en el camino. Pido al gobierno federal su intervención, ya que el gobierno estatal no ha podido con los delincuentes, estamos prácticamente en manos de estas personas que tienen tomado el estado en sus manos, SR PRESIDENTE AYUDENOS, YA NO MAS MUERTES, las autoridades neolonesas no pueden o no quieren acabar con estos delincuentes que se han convertido en TERRORISTAS.

Las autoridades locales niegan que haya habido disparos y granadazos previos al incendio, esto es MENTIRA yo lo viví y nadie me lo contó. LES PIDO QUE PUBLIQUEN INTEGRA MI CARTA, Estos delincuentes son un verdadero CANCER para Nuevo León, SR. PRESIDENTE FELIPE CALDERON no se deje llevar por lo que nuestro gobernador le cuente, Nuevo León esta en control de Delincuentes sin escrúpulos, se ríen de las autoridades, estamos viviendo en un estado sin gobierno, COMO PODEMOS LOS CUIDADANOS RESGUARDARNOS DE ESTOS ATAQUES TERRORISTAS, ESTAMOS DESAMPARADOS SR PRESIDENTE, AYUDENOS POR FAVOR, LAS AUTORIDADES LOCALES NO PUEDEN CON EL PAQUETE DE RESGUARDARNOS, CUANTAS MUERTES MAS QUIEREN PARA PONER UN ALTO A ESTO! CUANTAS?

Este es mi testimonio de lo vivido en el Casino Royale en Monterrey, N.L. SR GOBERNADOR RODRIGO MEDINA, NO MIENTA MAS, PIDA AYUDA AL PRESIDENTE, NO NOS SIGA EXPONIENDO Y PONIENDO COMO CARNE DE CAÑON CON ESTOS DELINCUENTES TERRORISTAS

Felipe, tal y como lo comenta la persona dentro del texto de la carta, necesitamos tu ayuda para poder remover del gobierno de Nuevo León al incompetente gobernador que tenemos, aun y con todas tus buenas intenciones, tu no puedes cuidar de nosotros estando tan lejos de aquí, necesitamos un gobierno funcional y eficiente cerca de nosotros, una policía confiable y que no sea cobarde. Rodrigo Medina no tiene la intención de hacer absolutamente nada para garantizar la seguridad de todos nosotros, o no puede, que para fines prácticos es lo mismo. Todos los ciudadanos de Nuevo León se encuentran a merced del crimen organizado, las ineptitudes y desinterés de los gobernantes, las policías municipales y estatales corruptas y coludidas con el crimen organizado, en pocas palabras, nosotros estamos en medio de los 3 esperando solamente a que nos toque el momento indicado y seamos asesinados, para después quedar en el olvido y ser una cifra mas de las estadísticas que aparecen en los periódicos y en los reportes oficiales de gobierno.

Las cosas se están saliendo de control y si no se hace algo por mis compañeros ciudadanos de Nuevo León, los ciudadanos somos los que vamos a hacer algo. Monterrey estaba sumiso pensando que si no se metía en problemas no les iba a pasar nada y que este era solo pleito de los maleantes, ya se están dando cuenta que el simple hecho de no hacer nada es perjudicial y peligroso para la integridad nuestra y la de nuestras familiares, entonces es hora de armas tomar.

Atentamente,

Un regiomontano que ama su tierra.

 

El Gobierno de Nuevo Leon y Sus Medidas Estupidas

En estos días pasados el gobierno de Nuevo León anuncio que se prohibirán en los vehículos el uso papel polarizado en los vidrios. No entiendo que es lo que se busca con esta medida, ademas de fastidiar mas a los ciudadanos. El gobierno cree que fastidiando a los ciudadanos con medidas estúpidas como esta va a hacer creer a los ciudadanos que esta trabajando y haciendo algo en verdad contundente en contra de crimen organizado.

Esto solo demuestra que el gobierno no tienen ni la menor idea de que hacer con el problema que se presenta en Monterrey y su área metropolitana o que nos expliquen como el prohibir los vidrios polarizados va a evitar que haya robos a comercios, asaltos a personas, robo de vehículos, masacres de personas por los miembros del crimen organizado, que cuelguen cuerpos en los puentes peatonales.

Esta acción, tomada por el gobierno, denota claramente la falta de pensamiento profundo y serio que se necesita para atacar un problema como el que vive Monterrey, en ves de eso los gobernantes buscan implementar acciones simplonas que aunque no ayudan en nada son fáciles de implementar, utilizando la fuerza sobre los ciudadanos. La implementación de esta medida va a ser tan efectiva como los llamados filtros de inspección que fueron implementados en meses atrás, cuya efectividad ha sido completamente nula. Uno pasaba por los filtros de revisión y veía a los agentes platicando en bola en uno de los extremos, mientras otros estaban nada mas parados ahí haciendo nada.

Yo en lo particular uso vidrios polarizados en mis dos autos y lo hago por que en mi derecho hacerlo, ademas de otras razones que considero importantes. La verdad de las cosas es que las personas que se van a ver mas afectadas con esta medida son las mujeres. Mujeres que trabajan hasta altas horas de la noche y que camino a sus casas se protegían detrás de los vidrios ahumados de sus vehículos para que los malandros (o algunos policías peores) no vieran que van solas en sus carros, en cambio ahora, todos (malandros y policías) va a poder identificar a cualquiera hombre o mujer que este es esta situación. Este es solo un ejemplo.

Todos los días que voy hacia mi trabajo veo en la calle circulando carros con placas vencidas o carros sin placas y me pregunto: En vez de estar neciando con el tema de los vidrios polarizados, cuando el gobierno va a hacer algo en contra de estos vehículos? Estos vehículos si son un problema puesto que no son identificables y son fácilmente utilizados ya sea para cometer un crimen o para no responder ante un accidente de transito.

Cual es la lógica detrás de la decisión de gobierno de prohibir el polarizado en los vidrios de los carros? Probablemente nunca la sabremos. Es algo que reside en la pequeñísima y totalmente perdida mente del gobernador de Nuevo León, pero si les puedo dar un adelanto de lo que va a pasar:

“Hoy en día los malandros circulan en vehículos robados con vidrios polarizados o sin ellos, con placas, con placas colgadas o sin ellas. Cuando alguno de ellos se llega a topar con un convoy del ejercito o grupo de reacción inmediata, estos les marcan el alto para revisarlos, los malandros aceleran y disparan en contra del convoy, comienza la persecución, la balacera, destruyen media ciudad, matan inocentes y al fina los maleantes “escapan a pie por las calles de una colonia”. Que va a cambiar con la medida: Los malandros van a seguir circulando en vehículos robados con vidrios polarizados o sin ellos, con placas, con placas colgadas o sin ellas. Cuando alguno de ellos se llegue a topar con un convoy del ejercito o grupo de reacción inmediata, estos les marcan el alto para revisarlos, los malandros aceleran y disparan en contra del convoy, comienza la persecución, la balacera, destruyen media ciudad, matan inocentes y al fina los maleantes “escapan a pie por las calles de una colonia”.

El gobierno se ha dedicado solo a tomar acciones que fastidian a los ciudadanos y que no tienen efecto alguno en los miembros del crimen organizado. Probablemente por que la gran mayoría de los ciudadanos NO QUIEREN al Sr. Medina y lo critican fuertemente por la incapacidad que ha demostrado para hacer su trabajo y esta es la única forma en que el Sr. Medina puede  vengarse de ellos. Yo me pregunto también, cuando va a tomar acciones reales para hacer que la policía sea confiable? Sus pruebas de confianza son una broma y no convencen a nadie, cuando vamos a dejar de ver tránsitos o policías cargando teléfonos Nextel? O extorsionando parejitas de enamorados en los parques? Probablemente nunca por que esas acciones son mas difíciles de implementar que solo ordenar a los ciudadanos con la amenaza de multarlos en grande por usar vidrios polarizados.

Hasta la próxima.